Collar Ojo de Tigre maxi
€ 27.00
Collar elaborado en piedras de ojo de tigre de 16 mm y de 2 mm entre cada una de las piedras grandes.
Terminales en acero
LARGO TOTAL: 47 cms sin extensión
Una pieza imponente diseñada para quienes buscan accesorios con presencia, fuerza y un estilo natural rotundo.
Este collar de diseño «Maxi» está compuesto íntegramente por grandes esferas de Ojo de Tigre natural, talladas con un facetado geométrico que potencia sus icónicos reflejos dorados y marrones. Una pieza de declaración (statement) que irradia protección, confianza y una elegancia salvaje e inigualable.
Al ser una pieza con tanto volumen y carácter, lúcela sobre colores sólidos. Funciona increíblemente bien con un «total black look», camisas de lino en tonos crudos o vestidos en color teja. No necesita más complementos; deja que el collar hable por ti.
El ojo de tigre es una variedad de cuarzo que presenta el efecto «chatoyance», bandas verticales con reflejos que recuerdan a un ojo de gato. Este efecto es producido por la orientación de las inclusiones fibrosas que contiene el mineral.
En el ojo de tigre las fibras de crocidolita (asbesto azul) se alteraron y se transformaron en óxidos de hierro, que después fueron sustituidos por sílice.
Yacimientos: Sudáfrica, Estados Unidos, India, México y Australia.
Descripción
CUIDADOS DEL PRODUCTO
-Se recomienda evitar el contacto con perfumes, cremas, jabones y productos químicos en general
-Evita mojar las piezas, bañarte haciendo uso de ellas o dormir usándolas
-Guarda cada accesorio separado de los demás evitando el roce entre ellos y la acumulación de polvo
-Limpia la pieza con un paño seco después de cada uso
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Al ser cultivadas de forma orgánica en entornos de agua dulce, es natural que presenten pequeñas variaciones en su forma, tono y superficie.
Estas sutiles «imperfecciones» no son defectos, sino la huella dactilar de la naturaleza.
Es por eso que no son completamente lisas o uniformes, en algunos trozos pueden tener variaciones en el brillo con aspecto desgastado, irregular o arañazos.
Este collar está confeccionado con una selección de perlas cultivadas en agua dulce, conocidas por su brillo nacarado natural y su forma suavemente irregular que denota autenticidad. Los sutiles detalles en acero con baño de oro aportan un toque de luz moderno, convirtiéndolo en un básico imprescindible que trasciende temporadas.
Este collar es la base perfecta para el layering (tendencia de capas) para un look veraniego y delicado, o úsalo solo para un evento formal donde busques una imagen pulida y profesional.
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La fluorita es un fluoruro de calcio que forma cristales bien desarrollados, normalmente cúbicos y a veces octaédricos. También se encuentran fluoritas en forma masiva, granular o compacta. Se encuentra en filones hidrotermales, en pegmatitas y en grietas alpinas.
La fluorita puede ser de diferentes colores y tonalidades como verde, amarillo, violeta, azul y rosa. Puede ser incolora o transparente en el caso de que no contenga trazas de otros minerales, o también puede presentar diferentes colores en una misma pieza, como sería el caso de la fluorita bandeada, también conocida como fluorita arco iris.
El nombre de fluorita viene de su propiedad fluorescente, es decir, de emitir luz visible bajo exposición a luz ultravioleta. Su nombre procede del latín “fluere”, que significa «fluir», debido a la facilidad con la que se derrite usada como fundente.
La fluorita tiene muchos usos en la industria, como fuente de flúor, en la fabricación de lentes para microscopios, para producir vidrio opalescente, como fundente en la producción de acero y como catalizador en la producción de combustibles.
Yacimientos: Canadá, Estados Unidos, China, Sudáfrica, México, Perú, Tailandia, Polonia, República Checa, Hungría, Noruega, Inglaterra, España y Alemania.
La fluorita se considera una piedra espiritual de limpieza, purificación y equilibrio. Tiene una energía muy sutil y eleva la vibración a través de la relajación de la mente. Equilibra los hemisferios y potencia la intuición. Es una piedra que favorece la organización y el orden interno. Suele usarse para las meditaciones individuales y en grupo.
Collar elaborado en amatista facetada de 12 mm y circonitas de 2 mm entre cada una de ellas.
Terminales en acero.
Largo total: 45.5. cms sin extensión
La amatista es una variedad de cuarzo muy apreciada por su belleza, su energía y su larga historia como piedra espiritual. De origen magmático e hidrotermal, se forma en condiciones de alta presión y temperatura dentro de cavidades volcánicas. Los yacimientos más conocidos se encuentran en Brasil y Uruguay, donde algunas geodas pueden superar los millones de años y alcanzar tamaños extraordinarios.
El característico color violeta de la amatista se debe al contenido de óxido de hierro y a la exposición del mineral a elevadas temperaturas durante su formación. Este tono puede variar desde un violeta pálido hasta un púrpura intenso, dependiendo de la concentración de hierro. La intensidad cromática suele ser más fuerte en las puntas de los cristales de amatista, aunque también puede presentar bandas claras, zonas de cuarzo lechoso o incluso transiciones que dan lugar a variedades relacionadas como el cuarzo citrino, cuando la amatista ha sido sometida a calor extremo.
Los cristales son de forma piramidal, con brillo vítreo y estrías que recorren sus caras. Puede encontrarse en distintos hábitos: como cristal individual, en un hábito compacto o formando espectaculares drusas de amatista, donde cientos de pequeñas puntas crecen hacia el exterior, o dentro de cavidades cerradas denominadas geodas.
El nombre “amatista” procede del griego amethustos, que significa “no ebrio”. En la antigua Grecia se creía que esta piedra protegía de la embriaguez y aportaba claridad mental. A lo largo de la historia ha sido considerada una gema noble, símbolo de pureza, templanza y sabiduría espiritual. Ha formado parte de joyas reales, ornamentos religiosos y utensilios ceremoniales en culturas de la India, el Tíbet, la Europa medieval y la Iglesia Cristiana primitiva.
Los yacimientos de amatista se extienden por Bolivia, Argentina, México, India, Sri Lanka, Zambia, Namibia, Madagascar, Birmania, Rusia, Estados Unidos y Canadá, lo que la convierte en una de las variedades de cuarzo más ampliamente distribuidas y valoradas en el mundo mineral.
Podemos encontrar la amatista en diferentes hábitos: cristalizada dentro de cavidades ovoides cerradas llamadas geodas, recubriendo superficies o cavidades abiertas llamadas drusas, en forma de cristal individual o en un hábito masivo o compacto.
El nombre de amatista deriva del griego «amethustos», que significa “no estar ebrio”. En la antigua Grecia se creía que esta piedra protegía de la embriaguez. La amatista es una de las primeras gemas usada antiguamente como piedra ornamental y símbolo de riqueza y poder. Tradicionalmente también se la ha asociado a la pureza y a la espiritualidad, como muestran algunos adornos, joyas y utensilios antiguos de la India, del Tíbet o de la Iglesia Cristiana primitiva.
Yacimientos: Brasil, Uruguay, Bolivia, Argentina, México, India, Sri Lanka, Zambia, Namibia, Madagascar, Birmania, Rusia, Estados Unidos y Canadá.
La amatista es conocida como la piedra de la armonía, la transmutación y la calma interior. Su energía está vinculada al sexto chakra, situado en el entrecejo, por lo que favorece la claridad mental, la intuición y la conexión con la propia sabiduría interna. Es una piedra ideal para quienes desean profundizar en la meditación, relajar la mente o desarrollar una mayor percepción espiritual. Muchos practicantes colocan un cristal de amatista en el entrecejo durante la práctica meditativa para favorecer la concentración y el silencio interno.
En situaciones de estrés, la amatista ayuda a recuperar la serenidad emocional y a mantener una visión más equilibrada de lo que ocurre. También se la relaciona con el descanso, siendo una de las piedras más recomendadas para conciliar el sueño y evitar pesadillas o pensamientos intrusivos.
Collar elaborado en amatista facetada de 14 mm y mostacillas checas de 2 mm entre cada una de ellas.
Terminales en acero.
Largo total: 46 cms sin extensión
La amatista es una variedad de cuarzo muy apreciada por su belleza, su energía y su larga historia como piedra espiritual. De origen magmático e hidrotermal, se forma en condiciones de alta presión y temperatura dentro de cavidades volcánicas. Los yacimientos más conocidos se encuentran en Brasil y Uruguay, donde algunas geodas pueden superar los millones de años y alcanzar tamaños extraordinarios.
El característico color violeta de la amatista se debe al contenido de óxido de hierro y a la exposición del mineral a elevadas temperaturas durante su formación. Este tono puede variar desde un violeta pálido hasta un púrpura intenso, dependiendo de la concentración de hierro. La intensidad cromática suele ser más fuerte en las puntas de los cristales de amatista, aunque también puede presentar bandas claras, zonas de cuarzo lechoso o incluso transiciones que dan lugar a variedades relacionadas como el cuarzo citrino, cuando la amatista ha sido sometida a calor extremo.
Los cristales son de forma piramidal, con brillo vítreo y estrías que recorren sus caras. Puede encontrarse en distintos hábitos: como cristal individual, en un hábito compacto o formando espectaculares drusas de amatista, donde cientos de pequeñas puntas crecen hacia el exterior, o dentro de cavidades cerradas denominadas geodas.
El nombre “amatista” procede del griego amethustos, que significa “no ebrio”. En la antigua Grecia se creía que esta piedra protegía de la embriaguez y aportaba claridad mental. A lo largo de la historia ha sido considerada una gema noble, símbolo de pureza, templanza y sabiduría espiritual. Ha formado parte de joyas reales, ornamentos religiosos y utensilios ceremoniales en culturas de la India, el Tíbet, la Europa medieval y la Iglesia Cristiana primitiva.
Los yacimientos de amatista se extienden por Bolivia, Argentina, México, India, Sri Lanka, Zambia, Namibia, Madagascar, Birmania, Rusia, Estados Unidos y Canadá, lo que la convierte en una de las variedades de cuarzo más ampliamente distribuidas y valoradas en el mundo mineral.
Podemos encontrar la amatista en diferentes hábitos: cristalizada dentro de cavidades ovoides cerradas llamadas geodas, recubriendo superficies o cavidades abiertas llamadas drusas, en forma de cristal individual o en un hábito masivo o compacto.
El nombre de amatista deriva del griego «amethustos», que significa “no estar ebrio”. En la antigua Grecia se creía que esta piedra protegía de la embriaguez. La amatista es una de las primeras gemas usada antiguamente como piedra ornamental y símbolo de riqueza y poder. Tradicionalmente también se la ha asociado a la pureza y a la espiritualidad, como muestran algunos adornos, joyas y utensilios antiguos de la India, del Tíbet o de la Iglesia Cristiana primitiva.
Yacimientos: Brasil, Uruguay, Bolivia, Argentina, México, India, Sri Lanka, Zambia, Namibia, Madagascar, Birmania, Rusia, Estados Unidos y Canadá.
La amatista es conocida como la piedra de la armonía, la transmutación y la calma interior. Su energía está vinculada al sexto chakra, situado en el entrecejo, por lo que favorece la claridad mental, la intuición y la conexión con la propia sabiduría interna. Es una piedra ideal para quienes desean profundizar en la meditación, relajar la mente o desarrollar una mayor percepción espiritual. Muchos practicantes colocan un cristal de amatista en el entrecejo durante la práctica meditativa para favorecer la concentración y el silencio interno.
En situaciones de estrés, la amatista ayuda a recuperar la serenidad emocional y a mantener una visión más equilibrada de lo que ocurre. También se la relaciona con el descanso, siendo una de las piedras más recomendadas para conciliar el sueño y evitar pesadillas o pensamientos intrusivos.
Collar elaborado en perlas cultivadas en agua dulce de aspecto irregular de 11 mm aproximadamente. En el centro tiene una esfera Pavé de circonitas.
Terminales en acero.
Largo total: 47 cms sin extensión
Las perlas cultivadas en agua dulce poseen características distintivas que las diferencian de otras variedades, destacando especialmente por su proceso de formación y su composición física:
Al ser cultivadas de forma orgánica en entornos de agua dulce, es natural que presenten pequeñas variaciones en su forma, tono y superficie.
Estas sutiles «imperfecciones» no son defectos, sino la huella dactilar de la naturaleza.
Es por eso que no son completamente lisas o uniformes, en algunos trozos pueden tener variaciones en el brillo con aspecto desgastado, irregular o arañazos.
Este collar es lo suficientemente versátil para elevar un look de camiseta blanca y blazer, o para ser el broche de oro de un vestido de noche. Debido a su potente brillo central, funciona de maravilla como pieza única; si deseas combinarlo, opta por unos pendientes de botón de perla sencillos para no competir con la esfera central.
Collar elaborado en perlas cultivadas en agua dulce de 8 mm aproximadamente y circonitas de colores de 3 mm entre cada una de ellas.
Terminales en acero
Largo total: 45 cms más 4 cms de extensión.
Las perlas cultivadas en agua dulce poseen características distintivas que las diferencian de otras variedades, destacando especialmente por su proceso de formación y su composición física:
Al ser cultivadas de forma orgánica en entornos de agua dulce, es natural que presenten pequeñas variaciones en su forma, tono y superficie.
Estas sutiles «imperfecciones» no son defectos, sino la huella dactilar de la naturaleza.
Es por eso que no son completamente lisas o uniformes, en algunos trozos pueden tener variaciones en el brillo con aspecto desgastado, irregular o arañazos.
Luz y color en perfecta armonía. Este collar artesanal combina la elegancia atemporal de las perlas de agua dulce con el brillo lúdico de pequeñas circonitas de colores intercaladas. Una joya versátil que aporta un toque de alegría y sofisticación a tu día a día, iluminando el rostro con su delicado arcoíris mineral.
Este collar es ideal para el layering. Prueba a combinarlo con una cadena dorada minimalista para un look urbano, o lúcelo solo sobre una prenda de seda para dejar que los colores de las circonitas sean los protagonistas. Es el complemento perfecto para resaltar sobre colores neutros como el beige, gris o blanco.
Collar elaborado con piedras ojo de tigre de 12 mm y de 3 mm entre cada una de las grandes.
Terminales en acero
Largo total: 46 cms sin extensión
Este collar está compuesto íntegramente por esferas de Ojo de Tigre natural, talladas con un facetado geométrico que potencia sus icónicos reflejos dorados y marrones. Una pieza de declaración (statement) que irradia protección, confianza y una elegancia salvaje e inigualable.
Al ser una pieza con tanto volumen y carácter, lúcela sobre colores sólidos. Funciona increíblemente bien con un «total black look», camisas de lino en tonos crudos o vestidos en color teja. No necesita más complementos; deja que el collar hable por ti.
El ojo de tigre es una variedad de cuarzo que presenta el efecto «chatoyance», bandas verticales con reflejos que recuerdan a un ojo de gato. Este efecto es producido por la orientación de las inclusiones fibrosas que contiene el mineral.
En el ojo de tigre las fibras de crocidolita (asbesto azul) se alteraron y se transformaron en óxidos de hierro, que después fueron sustituidos por sílice.
Yacimientos: Sudáfrica, Estados Unidos, India, México y Australia
El ojo de tigre se considera una piedra de creatividad, fuerza y equilibrio. Se dice que representa la unión entre la energía del Sol y la de la Tierra.
Tradicionalmente el ojo de tigre se ha considerado una piedra protectora. Favorece el enraizamiento y la manifestación de la voluntad. Ayuda a elevar la autoestima y el estado de ánimo. También suele asociarse a la prosperidad.
Collar elaborado en ágatas de 12 mm con circonitas de 2 mm entre cada una de ellas.
Terminales en acero.
Largo total: 43 cms más extensión de 4 cms
El ágata de fuego es una variedad microcristalina del grupo del cuarzo, perteneciente a la familia de las calcedonias. Existen muchos tipos de ágata, la mayoría son bandeadas y se denominan en función a sus colores y dibujos, resultado de los procesos de formación dentro de las cavidades de lava solidificada. El ágata de fuego debe su color e iridiscencia a las inclusiones de hematites rojiza y parda que contiene.
Yacimientos: Estados Unidos, México, República Checa, India, Islandia, Marruecos y Brasil.
El ágata de fuego se considera una piedra fuertemente conectada a la tierra. Aporta seguridad, fuerza y calma. Potencia la vitalidad en todos los niveles y energiza el cuerpo. Estimula el chakra base y la energía sexual. El ágata de fuego también se considera una piedra apropiada para la meditación y la introspección.
Collar elaborado en prehnita de 2.6 mm y mostacilla de 1 mm. Colgante rodinado.
Terminales en acero
Largo total: 42 cms más 4 cms de extensión.
Este collar está delicadamente elaborado con pequeñas cuentas de prehenita natural, una piedra conocida por su color verde translúcido y sus inclusiones orgánicas únicas. El diseño se complementa con un dije central de estrella de mar con una mini perla, creando un accesorio ligero y elegante con un espíritu veraniego eterno.
La prehnita es un aluminosilicato de calcio de origen hidrotermal. Lleva el nombre de su descubridor, el oficial militar holandés Hendrik Von Prehn, (1789).
La prehnita puede ser de color verde claro, amarillenta y blanca. Suele tener forma de agregados esféricos, globulares o estalactíticos y raras veces forma cristales individuales. La prehnita aparece en cavidades de rocas volcánicas, en grietas alpinas y en drusas de pegmatitas.
Yacimientos: Australia, Canadá, Escocia, Sudáfrica, Estados Unidos, India y Alemania.
Se considera la piedra sanadora de los terapeutas. Es una piedra de amor incondicional que infunde calma y paz. Aligera el alma de las cargas energéticas acumuladas, favorece el crecimiento espiritual y proporciona protección energética. Se dice que la prehnita nos recuerda la conexión con la naturaleza y que ayuda a sanar las carencias internas para recuperar la confianza en uno mismo y en la vida.
Collar elaborado en perlas cultivas en agua dulce alargada de 6 mm con granates naranja de 4 mm, lapislázulis de 4 mm, ágatas de 4 mm y corazón en acero.
Terminales en acero
Largo total: 42 cms más 4 cms de extensión
Las perlas cultivadas en agua dulce poseen características distintivas que las diferencian de otras variedades, destacando especialmente por su proceso de formación y su composición física:
Al ser cultivadas de forma orgánica en entornos de agua dulce, es natural que presenten pequeñas variaciones en su forma, tono y superficie.
Estas sutiles «imperfecciones» no son defectos, sino la huella dactilar de la naturaleza.
Es por eso que no son completamente lisas o uniformes, en algunos trozos pueden tener variaciones en el brillo con aspecto desgastado, irregular o arañazos.
Este collar artesanal entrelaza la elegancia de las perlas cultivadas con secciones asimétricas de gemas naturales que aportan profundidad y significado. Con sutiles toques de lapislázuli, granates y ágatas, y con un delicado corazón dorado, es una joya diseñada para quienes buscan un accesorio básico y atemporal.
Gracias a su combinación de colores, este collar es un «comodín» de estilo. Resalta de forma espectacular sobre un jersey de punto liso o una blusa de seda. Su diseño asimétrico invita a combinarlo con unos pendientes sencillos de perla o unos aros dorados finos para mantener el protagonismo en el cuello.
Gemas Complementarias:
-
Lapislázuli: Cuentas en azul profundo que simbolizan la sabiduría.
-
Granates: Pequeñas esferas en marrón intenso que aportan vitalidad y pasión.
-
Ágatas: Cuentas en tonos verdes que conectan la pieza con la naturaleza
Collar elaborado en circonitas lavanda de 3 mm, turquesas naturales de 2 mm y perlas cultivadas en agua dulce de 6 mm.
Terminales en acero
Largo total: 40 cms más 4 cms de extensión
Las circonitas (o circonio cúbico) son gemas sintéticas que poseen un elevado índice de refracción, lo que les otorga un brillo intenso y una dispersión de la luz superior a la de muchas piedras naturales.
Al ser fabricadas en entornos controlados, carecen de las inclusiones o imperfecciones naturales que suelen tener los diamantes o piedras naturales.
En la escala de Mohs (que mide la dureza de los minerales), la circonita tiene una puntuación de 8.5, esto la hace muy resistente a los arañazos
Poseen una dispersión de luz ligeramente superior a la del diamante, lo que significa que reflejan destellos de colores (el llamado «fuego») con mucha intensidad cuando les da la luz.
El tono lavanda de las circonitas aporta una luminosidad moderna que combina a la perfección tanto con looks de día como con estilismos de invitada.
Collar elaborado en Crisocola de 10 mm con mostacilla checa de 2 mm entre cada una de ellas.
Terminales en acero
Largo total: 45.5 cms
La crisocola es un silicato de cobre hidróxido que suele encontrarse en zonas de oxidación de yacimientos de cobre. No suele formar cristales y normalmente aparece en forma masiva o en agregados radiales. Es una piedra apreciada por sus variados colores y dibujos azulados y verdosos. A menudo aparece asociada a la malaquita y a la azurita. Su nombre proviene del griego “chrysos”, que significa «oro», y “Kolla”, que significa «cola» o «pegamento». En Israel la crisocola que aparece junto con turquesa y malaquita se llama “piedra de Eilat”.
Yacimientos: México, Chile, Perú, India, Inglaterra, Estados Unidos, Israel, Rusia, Congo y Australia.
La crisocola se considera la piedra de la feminidad y simboliza el elemento agua, el verde y azul curativos. Ya que ayuda a equilibrar las hormonas que regulan los ciclos, suele ser empleada para tratar las molestias de la menstruación, en la regeneración y fortalecimiento de tejidos y para favorecer el embarazo y el parto. La crisocola aporta una energía calmante y limpiadora. Promueve la paz interior y favorece la meditación y la comunicación.



