Collar Rosa
€ 19.00
Collar elaborado en jade tinturado sintético de 8.3 mm y miyuki japonés de 2 mm entre cada uno de ellos. Finalmente una perla barroca cultivada en agua dulce de 2.3 cms de larga.
Terminales en acero
Largo total: 46 cms sin extensión.
Gracias a su cierre frontal, este collar es perfecto para llevar con escotes profundos o sobre jerséis de cuello alto en tonos neutros (gris, crema o blanco)
Las perlas cultivadas en agua dulce poseen características distintivas que las diferencian de otras variedades, destacando especialmente por su proceso de formación y su composición física:
Al ser cultivadas de forma orgánica en entornos de agua dulce, es natural que presenten pequeñas variaciones en su forma, tono y superficie.
Estas sutiles «imperfecciones» no son defectos, sino la huella dactilar de la naturaleza.
Es por eso que no son completamente lisas o uniformes, en algunos trozos pueden tener variaciones en el brillo con aspecto desgastado, irregular o arañazos.
El Miyuki no es una piedra natural, sino un tipo de cuenta de vidrio de alta calidad fabricada en Japón, a diferencia de las cuentas tradicionales, las delica de Miyuki son idénticas entre sí.
Esto significa que cada cuenta tiene exactamente el mismo tamaño, forma y diámetro de agujero.
Descripción
CUIDADOS DEL PRODUCTO:
-Se recomienda evitar el contacto con perfumes, cremas, jabones y productos químicos en general
-Evita mojar las piezas, bañarte haciendo uso de ellas o dormir usándolas
-Guarda cada accesorio separado de los demás evitando el roce entre ellos y la acumulación de polvo
-Limpia la pieza con un paño seco después de cada uso
CUIDADOS DE LA BOLSA DE TELA:
-No lavar en seco ni centrifugar.
-Lavado a máximo 30º
-Usar el ciclo de lavado para ropa delicada
-No utilizar lejías, blanqueares u otros detergentes agresivos
-En caso de planchar no hacerlo nunca encima del dibujo y a máximo 100º, dar la vuelta y planchar por el revés sin hacerlo encima del vinilo textil.
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Terminales en acero
Largo total: 45 cms más 4 cms de extensión.
Las perlas cultivadas en agua dulce poseen características distintivas que las diferencian de otras variedades, destacando especialmente por su proceso de formación y su composición física:
Al ser cultivadas de forma orgánica en entornos de agua dulce, es natural que presenten pequeñas variaciones en su forma, tono y superficie.
Estas sutiles «imperfecciones» no son defectos, sino la huella dactilar de la naturaleza.
Es por eso que no son completamente lisas o uniformes, en algunos trozos pueden tener variaciones en el brillo con aspecto desgastado, irregular o arañazos.
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Una oda al Mediterráneo.
Este collar combina la profundidad del lapislázuli con la frescura de la turquesa, creando una armonía de azules que se ilumina con el brillo cristalino de las circonitas. El diseño culmina en una espectacular perla barroca central.
Este collar es ideal para lucir con cuellos abiertos o camisas de lino blanco.
La turquesa es un fosfato de color azul verdoso, formado por fosfato de aluminio hidratado y cobre. Normalmente se encuentra en entornos áridos, en zonas de oxidación de yacimientos de cobre, en filones y en venas de esquistos ricos en fosfato.
El nombre de turquesa viene de la palabra francesa «pierre turquoise», haciendo referencia a su entrada comercial a Europa occidental a través de Turquía en el s.XVI.
La turquesa tiene un importante valor histórico ya que es una de las piedras que se han encontrado utilizadas como ornamentación en civilizaciones muy antiguas, como en el Antiguo Egipcio, en las culturas mesoamericanas precolombinas, la Civilización del valle Indo y China.
La turquesa aparece en hábito masivo o microcristalino, y raramente en forma de cristales. Su color puede variar de azul claro a verde, en función a la cantidad de hierro y cobre que contenga. También puede contener inclusiones de otros minerales como limonite, pirita y calcedonia. También puede encontrarse junto con la crisocola y la malaquita
El lapislázuli es un mineral de color azul intenso debido a su contenido en lazurita. Viene asociado con calcita blanca e inclusiones de pirita, que le da un aspecto moteado de color dorado. El lapislázulies una piedra que siempre ha sido valorada para la elaboración de joyería y tiene una larga y antigua tradición. Se han encontrado objetos de laspislázuli en las tumbas de los faraones egipcios. También en monumentos, joyería, objetos decorativos, utensilios y como pigmento en obras de arte de diferentes épocas y culturas.
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Collar elaborado en perlas cultivadas en agua dulce tipo dona de 10 mm con dos agatas tipo dona de 1o mm.
Terminales en acero.
Largo total: 46 cms sin extensión.
Las perlas cultivadas en agua dulce poseen características distintivas que las diferencian de otras variedades, destacando especialmente por su proceso de formación y su composición física:
Al ser cultivadas de forma orgánica en entornos de agua dulce, es natural que presenten pequeñas variaciones en su forma, tono y superficie.
Estas sutiles «imperfecciones» no son defectos, sino la huella dactilar de la naturaleza.
Es por eso que no son completamente lisas o uniformes, en algunos trozos pueden tener variaciones en el brillo con aspecto desgastado, irregular o arañazos.
Una joya de contrastes sutiles. Este collar artesanal combina la elegancia atemporal de las perlas cultivadas en agua dulce con el brillo vibrante de las ágatas facetadas. Es ideal para lucir con escotes asimétricos o cuellos en «V». Su diseño ligero permite realizar layering con cadenas doradas finas de diferentes largos
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La piedra sol estimula la vitalidad, el entusiasmo, el buen humor y la alegría. Fomenta un enfoque optimista de la vida y de uno mismo. Se considera una piedra nutridora y de limpieza.
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Largo total: 42 cms más 4 cms de extensión
Las perlas cultivadas en agua dulce poseen características distintivas que las diferencian de otras variedades, destacando especialmente por su proceso de formación y su composición física:
Al ser cultivadas de forma orgánica en entornos de agua dulce, es natural que presenten pequeñas variaciones en su forma, tono y superficie.
Estas sutiles «imperfecciones» no son defectos, sino la huella dactilar de la naturaleza.
Es por eso que no son completamente lisas o uniformes, en algunos trozos pueden tener variaciones en el brillo con aspecto desgastado, irregular o arañazos.
Este collar artesanal entrelaza la elegancia de las perlas cultivadas con secciones asimétricas de gemas naturales que aportan profundidad y significado. Con sutiles toques de lapislázuli, granates y ágatas, y con un delicado corazón dorado, es una joya diseñada para quienes buscan un accesorio básico y atemporal.
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Gemas Complementarias:
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Lapislázuli: Cuentas en azul profundo que simbolizan la sabiduría.
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Granates: Pequeñas esferas en marrón intenso que aportan vitalidad y pasión.
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Ágatas: Cuentas en tonos verdes que conectan la pieza con la naturaleza
Collar elaborado en amatista facetada de 14 mm y mostacillas checas de 2 mm entre cada una de ellas.
Terminales en acero.
Largo total: 46 cms sin extensión
La amatista es una variedad de cuarzo muy apreciada por su belleza, su energía y su larga historia como piedra espiritual. De origen magmático e hidrotermal, se forma en condiciones de alta presión y temperatura dentro de cavidades volcánicas. Los yacimientos más conocidos se encuentran en Brasil y Uruguay, donde algunas geodas pueden superar los millones de años y alcanzar tamaños extraordinarios.
El característico color violeta de la amatista se debe al contenido de óxido de hierro y a la exposición del mineral a elevadas temperaturas durante su formación. Este tono puede variar desde un violeta pálido hasta un púrpura intenso, dependiendo de la concentración de hierro. La intensidad cromática suele ser más fuerte en las puntas de los cristales de amatista, aunque también puede presentar bandas claras, zonas de cuarzo lechoso o incluso transiciones que dan lugar a variedades relacionadas como el cuarzo citrino, cuando la amatista ha sido sometida a calor extremo.
Los cristales son de forma piramidal, con brillo vítreo y estrías que recorren sus caras. Puede encontrarse en distintos hábitos: como cristal individual, en un hábito compacto o formando espectaculares drusas de amatista, donde cientos de pequeñas puntas crecen hacia el exterior, o dentro de cavidades cerradas denominadas geodas.
El nombre “amatista” procede del griego amethustos, que significa “no ebrio”. En la antigua Grecia se creía que esta piedra protegía de la embriaguez y aportaba claridad mental. A lo largo de la historia ha sido considerada una gema noble, símbolo de pureza, templanza y sabiduría espiritual. Ha formado parte de joyas reales, ornamentos religiosos y utensilios ceremoniales en culturas de la India, el Tíbet, la Europa medieval y la Iglesia Cristiana primitiva.
Los yacimientos de amatista se extienden por Bolivia, Argentina, México, India, Sri Lanka, Zambia, Namibia, Madagascar, Birmania, Rusia, Estados Unidos y Canadá, lo que la convierte en una de las variedades de cuarzo más ampliamente distribuidas y valoradas en el mundo mineral.
Podemos encontrar la amatista en diferentes hábitos: cristalizada dentro de cavidades ovoides cerradas llamadas geodas, recubriendo superficies o cavidades abiertas llamadas drusas, en forma de cristal individual o en un hábito masivo o compacto.
El nombre de amatista deriva del griego «amethustos», que significa “no estar ebrio”. En la antigua Grecia se creía que esta piedra protegía de la embriaguez. La amatista es una de las primeras gemas usada antiguamente como piedra ornamental y símbolo de riqueza y poder. Tradicionalmente también se la ha asociado a la pureza y a la espiritualidad, como muestran algunos adornos, joyas y utensilios antiguos de la India, del Tíbet o de la Iglesia Cristiana primitiva.
Yacimientos: Brasil, Uruguay, Bolivia, Argentina, México, India, Sri Lanka, Zambia, Namibia, Madagascar, Birmania, Rusia, Estados Unidos y Canadá.
La amatista es conocida como la piedra de la armonía, la transmutación y la calma interior. Su energía está vinculada al sexto chakra, situado en el entrecejo, por lo que favorece la claridad mental, la intuición y la conexión con la propia sabiduría interna. Es una piedra ideal para quienes desean profundizar en la meditación, relajar la mente o desarrollar una mayor percepción espiritual. Muchos practicantes colocan un cristal de amatista en el entrecejo durante la práctica meditativa para favorecer la concentración y el silencio interno.
En situaciones de estrés, la amatista ayuda a recuperar la serenidad emocional y a mantener una visión más equilibrada de lo que ocurre. También se la relaciona con el descanso, siendo una de las piedras más recomendadas para conciliar el sueño y evitar pesadillas o pensamientos intrusivos.
Collar elaborado en circonitas lavanda de 3 mm, turquesas naturales de 2 mm y perlas cultivadas en agua dulce de 6 mm.
Terminales en acero
Largo total: 40 cms más 4 cms de extensión
Las circonitas (o circonio cúbico) son gemas sintéticas que poseen un elevado índice de refracción, lo que les otorga un brillo intenso y una dispersión de la luz superior a la de muchas piedras naturales.
Al ser fabricadas en entornos controlados, carecen de las inclusiones o imperfecciones naturales que suelen tener los diamantes o piedras naturales.
En la escala de Mohs (que mide la dureza de los minerales), la circonita tiene una puntuación de 8.5, esto la hace muy resistente a los arañazos
Poseen una dispersión de luz ligeramente superior a la del diamante, lo que significa que reflejan destellos de colores (el llamado «fuego») con mucha intensidad cuando les da la luz.
El tono lavanda de las circonitas aporta una luminosidad moderna que combina a la perfección tanto con looks de día como con estilismos de invitada.
Collar elaborado en perlas cultivadas en agua dulce de 6 mm aproximadamente.
Terminales en acero.
Largo total: 41 cms más 4 cms de extensión.
Las perlas cultivadas en agua dulce poseen características distintivas que las diferencian de otras variedades, destacando especialmente por su proceso de formación y su composición física:
Al ser cultivadas de forma orgánica en entornos de agua dulce, es natural que presenten pequeñas variaciones en su forma, tono y superficie.
Estas sutiles «imperfecciones» no son defectos, sino la huella dactilar de la naturaleza.
Es por eso que no son completamente lisas o uniformes, en algunos trozos pueden tener variaciones en el brillo con aspecto desgastado, irregular o arañazos.
Este collar está hecho con una selección de perlas cultivadas en agua dulce, conocidas por su brillo nacarado natural y su forma suavemente irregular que denota autenticidad. Los sutiles detalles en acero aportan un toque de luz moderno, convirtiéndolo en un básico imprescindible que trasciende temporadas.
Este collar es la base perfecta para el layering (tendencia de capas) para un look veraniego y delicado, o úsalo solo para un evento formal donde busques una imagen pulida y profesional.
Collar elaborado en ágatas facetadas de 14 mm y 10 mm con mostacillas checas entre cada una de ellas.
Terminales en acero
Largo total: 47 cms sin extensión
El ágata es una variedad microcristalina del grupo del cuarzo, un tipo de calcedonia de varios colores que suele presentar bandas cromáticas. Existen muchos tipos de ágatas, su color depende de los diferentes materiales que pueda contener. Las más abundantes son de color gris, aunque también las encontramos en color amarillo, naranja, blanco, azul, marrón y rosa.
El ágata en estado natural habitualmente se presenta en forma de inclusiones dentro de cavidades ovoides o esféricas de rocas volcánicas. Cuando se abre una geoda de ágata suelen aparecer en su interior cristalizaciones de cuarzo, de amatista o de calcita.
Yacimientos: Brasil, Uruguay, Argentina, China, India, Madagascar, Marruecos, República Checa y Estados Unidos.
El ágata se considera una piedra de energía suave, conocida por aportar armonía y equilibrio. Fomenta la autoconfianza y la concentración y favorece el crecimiento espiritual, el amor y el coraje.
El ágata es ligeramente protectora cuando es oscura.
Este collar es el compañero perfecto para prendas de punto, lino o seda en tonos beige, blanco roto o mostaza.
Collar elaborado en amatista facetada de 12 mm y circonitas de 2 mm entre cada una de ellas.
Terminales en acero.
Largo total: 45.5. cms sin extensión
La amatista es una variedad de cuarzo muy apreciada por su belleza, su energía y su larga historia como piedra espiritual. De origen magmático e hidrotermal, se forma en condiciones de alta presión y temperatura dentro de cavidades volcánicas. Los yacimientos más conocidos se encuentran en Brasil y Uruguay, donde algunas geodas pueden superar los millones de años y alcanzar tamaños extraordinarios.
El característico color violeta de la amatista se debe al contenido de óxido de hierro y a la exposición del mineral a elevadas temperaturas durante su formación. Este tono puede variar desde un violeta pálido hasta un púrpura intenso, dependiendo de la concentración de hierro. La intensidad cromática suele ser más fuerte en las puntas de los cristales de amatista, aunque también puede presentar bandas claras, zonas de cuarzo lechoso o incluso transiciones que dan lugar a variedades relacionadas como el cuarzo citrino, cuando la amatista ha sido sometida a calor extremo.
Los cristales son de forma piramidal, con brillo vítreo y estrías que recorren sus caras. Puede encontrarse en distintos hábitos: como cristal individual, en un hábito compacto o formando espectaculares drusas de amatista, donde cientos de pequeñas puntas crecen hacia el exterior, o dentro de cavidades cerradas denominadas geodas.
El nombre “amatista” procede del griego amethustos, que significa “no ebrio”. En la antigua Grecia se creía que esta piedra protegía de la embriaguez y aportaba claridad mental. A lo largo de la historia ha sido considerada una gema noble, símbolo de pureza, templanza y sabiduría espiritual. Ha formado parte de joyas reales, ornamentos religiosos y utensilios ceremoniales en culturas de la India, el Tíbet, la Europa medieval y la Iglesia Cristiana primitiva.
Los yacimientos de amatista se extienden por Bolivia, Argentina, México, India, Sri Lanka, Zambia, Namibia, Madagascar, Birmania, Rusia, Estados Unidos y Canadá, lo que la convierte en una de las variedades de cuarzo más ampliamente distribuidas y valoradas en el mundo mineral.
Podemos encontrar la amatista en diferentes hábitos: cristalizada dentro de cavidades ovoides cerradas llamadas geodas, recubriendo superficies o cavidades abiertas llamadas drusas, en forma de cristal individual o en un hábito masivo o compacto.
El nombre de amatista deriva del griego «amethustos», que significa “no estar ebrio”. En la antigua Grecia se creía que esta piedra protegía de la embriaguez. La amatista es una de las primeras gemas usada antiguamente como piedra ornamental y símbolo de riqueza y poder. Tradicionalmente también se la ha asociado a la pureza y a la espiritualidad, como muestran algunos adornos, joyas y utensilios antiguos de la India, del Tíbet o de la Iglesia Cristiana primitiva.
Yacimientos: Brasil, Uruguay, Bolivia, Argentina, México, India, Sri Lanka, Zambia, Namibia, Madagascar, Birmania, Rusia, Estados Unidos y Canadá.
La amatista es conocida como la piedra de la armonía, la transmutación y la calma interior. Su energía está vinculada al sexto chakra, situado en el entrecejo, por lo que favorece la claridad mental, la intuición y la conexión con la propia sabiduría interna. Es una piedra ideal para quienes desean profundizar en la meditación, relajar la mente o desarrollar una mayor percepción espiritual. Muchos practicantes colocan un cristal de amatista en el entrecejo durante la práctica meditativa para favorecer la concentración y el silencio interno.
En situaciones de estrés, la amatista ayuda a recuperar la serenidad emocional y a mantener una visión más equilibrada de lo que ocurre. También se la relaciona con el descanso, siendo una de las piedras más recomendadas para conciliar el sueño y evitar pesadillas o pensamientos intrusivos.
Collar elaborado en ágatas de 14 mm con circonitas de 2 mm entre cada una de ellas.
Terminales en acero.
Largo total: 39 cms más extensión de 4 cms
El ágata de fuego es una variedad microcristalina del grupo del cuarzo, perteneciente a la familia de las calcedonias. Existen muchos tipos de ágata, la mayoría son bandeadas y se denominan en función a sus colores y dibujos, resultado de los procesos de formación dentro de las cavidades de lava solidificada. El ágata de fuego debe su color e iridiscencia a las inclusiones de hematites rojiza y parda que contiene.
Yacimientos: Estados Unidos, México, República Checa, India, Islandia, Marruecos y Brasil.
El ágata de fuego se considera una piedra fuertemente conectada a la tierra. Aporta seguridad, fuerza y calma. Potencia la vitalidad en todos los niveles y energiza el cuerpo. Estimula el chakra base y la energía sexual. El ágata de fuego también se considera una piedra apropiada para la meditación y la introspección.3



