Collar Perlas Básico
€ 19.00
Collar elaborado en perlas cultivadas en agua dulce de 6 mm aproximadamente.
Terminales en acero.
Largo total: 41 cms más 4 cms de extensión.
Las perlas cultivadas en agua dulce poseen características distintivas que las diferencian de otras variedades, destacando especialmente por su proceso de formación y su composición física:
Al ser cultivadas de forma orgánica en entornos de agua dulce, es natural que presenten pequeñas variaciones en su forma, tono y superficie.
Estas sutiles «imperfecciones» no son defectos, sino la huella dactilar de la naturaleza.
Es por eso que no son completamente lisas o uniformes, en algunos trozos pueden tener variaciones en el brillo con aspecto desgastado, irregular o arañazos.
Este collar está hecho con una selección de perlas cultivadas en agua dulce, conocidas por su brillo nacarado natural y su forma suavemente irregular que denota autenticidad. Los sutiles detalles en acero aportan un toque de luz moderno, convirtiéndolo en un básico imprescindible que trasciende temporadas.
Este collar es la base perfecta para el layering (tendencia de capas) para un look veraniego y delicado, o úsalo solo para un evento formal donde busques una imagen pulida y profesional.
Descripción
Guía de Cuidados de las perlas cultivadas en agua dulce!
Para que tus perlas mantengan su brillo natural durante años, sigue estos sencillos consejos:
El último toque: Ponte tus perlas siempre al final, después de aplicar perfumes, lacas o cremas, ya que los químicos pueden opacar su nácar.
Limpieza suave: Tras cada uso, límpialas suavemente con un paño de algodón seco y suave para eliminar restos de aceites naturales de la piel.
Almacenamiento individual: Guárdalas en su estuche original o en una bolsa de tela suave para evitar que se rayen al contacto con otras joyas metálicas.
Evita el agua: No las sumerjas en agua clorada (piscinas) o salada, y quítatelas antes de realizar actividades físicas intensas.
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Collar elaborado en perlas cultivadas de agua dulce de 6 mm aproximadamente con balines de acero entre cada una de ellas.
Terminales en acero.
Largo total: 42 cms más 4 cms de extensión.
Las perlas cultivadas en agua dulce poseen características distintivas que las diferencian de otras variedades, destacando especialmente por su proceso de formación y su composición física:
Al ser cultivadas de forma orgánica en entornos de agua dulce, es natural que presenten pequeñas variaciones en su forma, tono y superficie.
Estas sutiles «imperfecciones» no son defectos, sino la huella dactilar de la naturaleza.
Es por eso que no son completamente lisas o uniformes, en algunos trozos pueden tener variaciones en el brillo con aspecto desgastado, irregular o arañazos.
Este collar está confeccionado con una selección de perlas cultivadas en agua dulce, conocidas por su brillo nacarado natural y su forma suavemente irregular que denota autenticidad. Los sutiles detalles en acero con baño de oro aportan un toque de luz moderno, convirtiéndolo en un básico imprescindible que trasciende temporadas.
Este collar es la base perfecta para el layering (tendencia de capas) para un look veraniego y delicado, o úsalo solo para un evento formal donde busques una imagen pulida y profesional.
Collar elaborado en perlas cultivas en agua dulce alargada de 6 mm con granates naranja de 4 mm, lapislázulis de 4 mm, ágatas de 4 mm y corazón en acero.
Terminales en acero
Largo total: 42 cms más 4 cms de extensión
Las perlas cultivadas en agua dulce poseen características distintivas que las diferencian de otras variedades, destacando especialmente por su proceso de formación y su composición física:
Al ser cultivadas de forma orgánica en entornos de agua dulce, es natural que presenten pequeñas variaciones en su forma, tono y superficie.
Estas sutiles «imperfecciones» no son defectos, sino la huella dactilar de la naturaleza.
Es por eso que no son completamente lisas o uniformes, en algunos trozos pueden tener variaciones en el brillo con aspecto desgastado, irregular o arañazos.
Este collar artesanal entrelaza la elegancia de las perlas cultivadas con secciones asimétricas de gemas naturales que aportan profundidad y significado. Con sutiles toques de lapislázuli, granates y ágatas, y con un delicado corazón dorado, es una joya diseñada para quienes buscan un accesorio básico y atemporal.
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Gemas Complementarias:
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Lapislázuli: Cuentas en azul profundo que simbolizan la sabiduría.
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Granates: Pequeñas esferas en marrón intenso que aportan vitalidad y pasión.
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Ágatas: Cuentas en tonos verdes que conectan la pieza con la naturaleza
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El ágata en estado natural habitualmente se presenta en forma de inclusiones dentro de cavidades ovoides o esféricas de rocas volcánicas. Cuando se abre una geoda de ágata suelen aparecer en su interior cristalizaciones de cuarzo, de amatista o de calcita.
Yacimientos: Brasil, Uruguay, Argentina, China, India, Madagascar, Marruecos, República Checa y Estados Unidos.
El ágata se considera una piedra de energía suave, conocida por aportar armonía y equilibrio. Fomenta la autoconfianza y la concentración y favorece el crecimiento espiritual, el amor y el coraje.
El ágata es ligeramente protectora cuando es oscura.
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Terminales en acero.
Largo total: 45.5. cms sin extensión
La amatista es una variedad de cuarzo muy apreciada por su belleza, su energía y su larga historia como piedra espiritual. De origen magmático e hidrotermal, se forma en condiciones de alta presión y temperatura dentro de cavidades volcánicas. Los yacimientos más conocidos se encuentran en Brasil y Uruguay, donde algunas geodas pueden superar los millones de años y alcanzar tamaños extraordinarios.
El característico color violeta de la amatista se debe al contenido de óxido de hierro y a la exposición del mineral a elevadas temperaturas durante su formación. Este tono puede variar desde un violeta pálido hasta un púrpura intenso, dependiendo de la concentración de hierro. La intensidad cromática suele ser más fuerte en las puntas de los cristales de amatista, aunque también puede presentar bandas claras, zonas de cuarzo lechoso o incluso transiciones que dan lugar a variedades relacionadas como el cuarzo citrino, cuando la amatista ha sido sometida a calor extremo.
Los cristales son de forma piramidal, con brillo vítreo y estrías que recorren sus caras. Puede encontrarse en distintos hábitos: como cristal individual, en un hábito compacto o formando espectaculares drusas de amatista, donde cientos de pequeñas puntas crecen hacia el exterior, o dentro de cavidades cerradas denominadas geodas.
El nombre “amatista” procede del griego amethustos, que significa “no ebrio”. En la antigua Grecia se creía que esta piedra protegía de la embriaguez y aportaba claridad mental. A lo largo de la historia ha sido considerada una gema noble, símbolo de pureza, templanza y sabiduría espiritual. Ha formado parte de joyas reales, ornamentos religiosos y utensilios ceremoniales en culturas de la India, el Tíbet, la Europa medieval y la Iglesia Cristiana primitiva.
Los yacimientos de amatista se extienden por Bolivia, Argentina, México, India, Sri Lanka, Zambia, Namibia, Madagascar, Birmania, Rusia, Estados Unidos y Canadá, lo que la convierte en una de las variedades de cuarzo más ampliamente distribuidas y valoradas en el mundo mineral.
Podemos encontrar la amatista en diferentes hábitos: cristalizada dentro de cavidades ovoides cerradas llamadas geodas, recubriendo superficies o cavidades abiertas llamadas drusas, en forma de cristal individual o en un hábito masivo o compacto.
El nombre de amatista deriva del griego «amethustos», que significa “no estar ebrio”. En la antigua Grecia se creía que esta piedra protegía de la embriaguez. La amatista es una de las primeras gemas usada antiguamente como piedra ornamental y símbolo de riqueza y poder. Tradicionalmente también se la ha asociado a la pureza y a la espiritualidad, como muestran algunos adornos, joyas y utensilios antiguos de la India, del Tíbet o de la Iglesia Cristiana primitiva.
Yacimientos: Brasil, Uruguay, Bolivia, Argentina, México, India, Sri Lanka, Zambia, Namibia, Madagascar, Birmania, Rusia, Estados Unidos y Canadá.
La amatista es conocida como la piedra de la armonía, la transmutación y la calma interior. Su energía está vinculada al sexto chakra, situado en el entrecejo, por lo que favorece la claridad mental, la intuición y la conexión con la propia sabiduría interna. Es una piedra ideal para quienes desean profundizar en la meditación, relajar la mente o desarrollar una mayor percepción espiritual. Muchos practicantes colocan un cristal de amatista en el entrecejo durante la práctica meditativa para favorecer la concentración y el silencio interno.
En situaciones de estrés, la amatista ayuda a recuperar la serenidad emocional y a mantener una visión más equilibrada de lo que ocurre. También se la relaciona con el descanso, siendo una de las piedras más recomendadas para conciliar el sueño y evitar pesadillas o pensamientos intrusivos.
Collar elaborado en Malaquita sintética de 10 mm con mostacillas checas entre cada una de ellas.
Terminales en acero
Largo total: 43 cms más 4 cms de extensión
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Collar elaborado en amatista facetada de 14 mm y mostacillas checas de 2 mm entre cada una de ellas.
Terminales en acero.
Largo total: 46 cms sin extensión
La amatista es una variedad de cuarzo muy apreciada por su belleza, su energía y su larga historia como piedra espiritual. De origen magmático e hidrotermal, se forma en condiciones de alta presión y temperatura dentro de cavidades volcánicas. Los yacimientos más conocidos se encuentran en Brasil y Uruguay, donde algunas geodas pueden superar los millones de años y alcanzar tamaños extraordinarios.
El característico color violeta de la amatista se debe al contenido de óxido de hierro y a la exposición del mineral a elevadas temperaturas durante su formación. Este tono puede variar desde un violeta pálido hasta un púrpura intenso, dependiendo de la concentración de hierro. La intensidad cromática suele ser más fuerte en las puntas de los cristales de amatista, aunque también puede presentar bandas claras, zonas de cuarzo lechoso o incluso transiciones que dan lugar a variedades relacionadas como el cuarzo citrino, cuando la amatista ha sido sometida a calor extremo.
Los cristales son de forma piramidal, con brillo vítreo y estrías que recorren sus caras. Puede encontrarse en distintos hábitos: como cristal individual, en un hábito compacto o formando espectaculares drusas de amatista, donde cientos de pequeñas puntas crecen hacia el exterior, o dentro de cavidades cerradas denominadas geodas.
El nombre “amatista” procede del griego amethustos, que significa “no ebrio”. En la antigua Grecia se creía que esta piedra protegía de la embriaguez y aportaba claridad mental. A lo largo de la historia ha sido considerada una gema noble, símbolo de pureza, templanza y sabiduría espiritual. Ha formado parte de joyas reales, ornamentos religiosos y utensilios ceremoniales en culturas de la India, el Tíbet, la Europa medieval y la Iglesia Cristiana primitiva.
Los yacimientos de amatista se extienden por Bolivia, Argentina, México, India, Sri Lanka, Zambia, Namibia, Madagascar, Birmania, Rusia, Estados Unidos y Canadá, lo que la convierte en una de las variedades de cuarzo más ampliamente distribuidas y valoradas en el mundo mineral.
Podemos encontrar la amatista en diferentes hábitos: cristalizada dentro de cavidades ovoides cerradas llamadas geodas, recubriendo superficies o cavidades abiertas llamadas drusas, en forma de cristal individual o en un hábito masivo o compacto.
El nombre de amatista deriva del griego «amethustos», que significa “no estar ebrio”. En la antigua Grecia se creía que esta piedra protegía de la embriaguez. La amatista es una de las primeras gemas usada antiguamente como piedra ornamental y símbolo de riqueza y poder. Tradicionalmente también se la ha asociado a la pureza y a la espiritualidad, como muestran algunos adornos, joyas y utensilios antiguos de la India, del Tíbet o de la Iglesia Cristiana primitiva.
Yacimientos: Brasil, Uruguay, Bolivia, Argentina, México, India, Sri Lanka, Zambia, Namibia, Madagascar, Birmania, Rusia, Estados Unidos y Canadá.
La amatista es conocida como la piedra de la armonía, la transmutación y la calma interior. Su energía está vinculada al sexto chakra, situado en el entrecejo, por lo que favorece la claridad mental, la intuición y la conexión con la propia sabiduría interna. Es una piedra ideal para quienes desean profundizar en la meditación, relajar la mente o desarrollar una mayor percepción espiritual. Muchos practicantes colocan un cristal de amatista en el entrecejo durante la práctica meditativa para favorecer la concentración y el silencio interno.
En situaciones de estrés, la amatista ayuda a recuperar la serenidad emocional y a mantener una visión más equilibrada de lo que ocurre. También se la relaciona con el descanso, siendo una de las piedras más recomendadas para conciliar el sueño y evitar pesadillas o pensamientos intrusivos.
Collar elaborado en ágatas facetadas de 14 mm y 10 mm con mostacillas checas entre cada una de ellas.
Terminales en acero
Largo total: 47 cms sin extensión
El ágata es una variedad microcristalina del grupo del cuarzo, un tipo de calcedonia de varios colores que suele presentar bandas cromáticas. Existen muchos tipos de ágatas, su color depende de los diferentes materiales que pueda contener. Las más abundantes son de color gris, aunque también las encontramos en color amarillo, naranja, blanco, azul, marrón y rosa.
El ágata en estado natural habitualmente se presenta en forma de inclusiones dentro de cavidades ovoides o esféricas de rocas volcánicas. Cuando se abre una geoda de ágata suelen aparecer en su interior cristalizaciones de cuarzo, de amatista o de calcita.
Yacimientos: Brasil, Uruguay, Argentina, China, India, Madagascar, Marruecos, República Checa y Estados Unidos.
El ágata se considera una piedra de energía suave, conocida por aportar armonía y equilibrio. Fomenta la autoconfianza y la concentración y favorece el crecimiento espiritual, el amor y el coraje.
El ágata es ligeramente protectora cuando es oscura.
Este collar es el compañero perfecto para prendas de punto, lino o seda en tonos beige, blanco roto o mostaza.
Collar elaborado en prehnita de 2.6 mm y mostacilla de 1 mm. Colgante rodinado.
Terminales en acero
Largo total: 42 cms más 4 cms de extensión.
Este collar está delicadamente elaborado con pequeñas cuentas de prehenita natural, una piedra conocida por su color verde translúcido y sus inclusiones orgánicas únicas. El diseño se complementa con un dije central de estrella de mar con una mini perla, creando un accesorio ligero y elegante con un espíritu veraniego eterno.
La prehnita es un aluminosilicato de calcio de origen hidrotermal. Lleva el nombre de su descubridor, el oficial militar holandés Hendrik Von Prehn, (1789).
La prehnita puede ser de color verde claro, amarillenta y blanca. Suele tener forma de agregados esféricos, globulares o estalactíticos y raras veces forma cristales individuales. La prehnita aparece en cavidades de rocas volcánicas, en grietas alpinas y en drusas de pegmatitas.
Yacimientos: Australia, Canadá, Escocia, Sudáfrica, Estados Unidos, India y Alemania.
Se considera la piedra sanadora de los terapeutas. Es una piedra de amor incondicional que infunde calma y paz. Aligera el alma de las cargas energéticas acumuladas, favorece el crecimiento espiritual y proporciona protección energética. Se dice que la prehnita nos recuerda la conexión con la naturaleza y que ayuda a sanar las carencias internas para recuperar la confianza en uno mismo y en la vida.
Collar elaborado en ágatas de 14 mm con circonitas de 2 mm entre cada una de ellas.
Terminales en acero.
Largo total: 39 cms más extensión de 4 cms
El ágata de fuego es una variedad microcristalina del grupo del cuarzo, perteneciente a la familia de las calcedonias. Existen muchos tipos de ágata, la mayoría son bandeadas y se denominan en función a sus colores y dibujos, resultado de los procesos de formación dentro de las cavidades de lava solidificada. El ágata de fuego debe su color e iridiscencia a las inclusiones de hematites rojiza y parda que contiene.
Yacimientos: Estados Unidos, México, República Checa, India, Islandia, Marruecos y Brasil.
El ágata de fuego se considera una piedra fuertemente conectada a la tierra. Aporta seguridad, fuerza y calma. Potencia la vitalidad en todos los niveles y energiza el cuerpo. Estimula el chakra base y la energía sexual. El ágata de fuego también se considera una piedra apropiada para la meditación y la introspección.3
Collar elaborado en perlas cultivadas en agua dulce de aspecto irregular de 11 mm aproximadamente. En el centro tiene una esfera Pavé de circonitas.
Terminales en acero.
Largo total: 47 cms sin extensión
Las perlas cultivadas en agua dulce poseen características distintivas que las diferencian de otras variedades, destacando especialmente por su proceso de formación y su composición física:
Al ser cultivadas de forma orgánica en entornos de agua dulce, es natural que presenten pequeñas variaciones en su forma, tono y superficie.
Estas sutiles «imperfecciones» no son defectos, sino la huella dactilar de la naturaleza.
Es por eso que no son completamente lisas o uniformes, en algunos trozos pueden tener variaciones en el brillo con aspecto desgastado, irregular o arañazos.
Este collar es lo suficientemente versátil para elevar un look de camiseta blanca y blazer, o para ser el broche de oro de un vestido de noche. Debido a su potente brillo central, funciona de maravilla como pieza única; si deseas combinarlo, opta por unos pendientes de botón de perla sencillos para no competir con la esfera central.



